miércoles, 19 de septiembre de 2012

Puntos de encuentro familiar ( PEF )



  • El 'atasco' del Punto de Encuentro Familiar le impidió establecer las visitas
  • El Ministerio de Justicia tendrá que indemnizar al padre
  • La Audiencia Nacional admite que la Administración funcionó 'anormalmente'




http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/12/andalucia_sevilla/1336816716.html

domingo, 16 de septiembre de 2012

Carácter de un niñ@ por su forma de dormir



Si observas a tu hijo cuando duerme, si te fijas en cómo pasa la noche, qué le ocurre con el chupete y cómo deja la cama cuando se despierta, descubrirás mucho sobre su carácter. Aquí tienes los 7 rasgos de carácter asociados al sueño y los comportamientos que derivan de ellos.
1. El niño inquieto y curioso se mueve mucho en la cama, cambiando constantemente de postura. Le cuesta relajarse.
2. El niño tranquilo apenas se mueve. Ni siquiera se despierta cuando pierde el chupete.
3. El niño introvertido duerme boca abajo, cogido de la almohada o de un peluche, tapado con y con varios chupetes a su alrededor.
4. El niño extrovertido se coloca boja arriba con las manos abiertas. Se suele destapar.
5. El niño miedoso se tapa la cara con la sábana y duerme acurrucadito en una esquina de la cama, junto con su peluche. Le cuesta desprenderse del chupete.
6. El niño distraído se suele caer de la cama y pierde el chupete.
7. El niño rebelde acaba la noche del revés, con la cabeza en los pies de la cama y las sábanas y mantas en el suelo.
Ser consciente del carácter o temperamento del niño nos ayuda a adaptar nuestros cuidados a su forma de ser y sus necesidades.
Asesoramiento: María Luisa Ferrerós, psicóloga. psicoterapeuta y especialista del sueño infantil.

Carácter de un niñ@


Para que nos entendamos: cada niño nace con una forma innata de ser (el temperamento) que está influida por los genes de sus progenitores, de sus antepasados...

Sin embargo, a medida que crece la relación que sus padres establecen con él, su forma de tratarle, el entorno en el que se mueve y el contacto con otras personas van influyendo, y mucho, en cómo será, es decir, en su carácter. En otras palabras: el factor hereditario estará presente en la vida de tu hijo, pero tus directrices educativas pueden neutralizar, atenuar o ampliar muchas de sus conductas y formas de reaccionar.

Fácil. El bebé de esta categoría es alegre, poco exigente y con buen humor. Establece pronto una rutina y acepta con entusiasmo situaciones o personas nuevas. Sus emociones y reacciones son moderadas, cuando se queja lo hace de forma tranquila y se conforma fácilmente. Si tu hijo pertenece a esta categoría, a medida que crezca seguirá dándote muchas alegrías. Pero no olvides que, al ser tan dócil y flexible, es fácil pasar por alto sus límites. Y que de mayor puede que le cueste defenderse.
De adaptación lenta. De bebé, este niño es reservado y vergonzoso. Requiere un ritmo fijo y es reacio a los cambios, pero cuando se introducen gradualmente los acepta (aunque puede ser muy persistente a veces). Antes de participar en una situación nueva necesita observarla. Alrededor de los dos años este niño suele ser menos activo que otros de su edad y siguen gustándole las rutinas previsibles. A veces se le cataloga como “tímido”, pero no es del todo cierto; simplemente necesita más tiempo por esa reserva que es parte de su naturaleza. A partir de los seis años la mitad de estos niños suelen superar esta reticencia.
Combativo. De bebé es sensible, irritable y algo tozudo. Llora mucho, es irregular en sus necesidades y le cuesta establecer un ritmo. Se altera con los cambios, se asusta fácilmente con luces y ruidos fuertes y le molestan la ropa que pica o el calor. Sus emociones, tanto las positivas como las negativas, son intensas. Si tienes un bebé combativo, cuando vaya creciendo un poco comprobarás que sigue siendo extremo en sus reacciones: tan pronto coge una rabieta por una nimiedad como estalla en una euforia desbordante y te cubre de besos. Comprende que no lo hace intencionadamente y enséñale a controlar sus impulsos (con el tiempo lo logrará). Y ten presente algo muy positivo: de mayores, estos niños suelen ser personas competentes, creativas y pensadores independientes.
Activo. Es impaciente, curioso, intenso. Corre más que camina, se sube a los sitios... no puede estar quieto (algunos son temerarios) y muchas veces resulta agotador. Sus reacciones son fuertes y sabe lo que quiere. A los dos años es más torbellino que otros niños de esta edad. Eso sí, se le puede llevar a cualquier evento, siempre que se le dé oportunidad de moverse. A su vez, el niño activo puede manifestar una disposición fácil o combativa (aunque su característica principal es la necesidad de acción continua).

martes, 11 de septiembre de 2012

A mi Padre que me dejo y Abandono



Mi padre me  abandonó
cuando tenía solamente 6 años de edad,
recuerdo muy bien
que llorando le gritaba
no me abandones papá
no entendía el motivo porque me abandonaba
le grite que si el motivo porque se marchaba
era por las malas palabras que yo hablaba

me dijo: “no es tu culpa
que yo me retire de tu vida”.

Me dio un abrazo
y a la casa le busco salida
adiós padre le dije
que te vaya muy bien
nunca te olvides de este hijo
que siempre te va a querer.

Muchos años han pasado
y yo no sé nada de el
no sé si esta muerto o vivo
pues nunca jamás lo volví a ver.

Hoy soy todo un hombre
y me doy cuenta de una triste realidad
el me abandono
por una mujer que en días lo dejó de querer
le fue infiel, y hoy el vive en la soledad
padre lo siento
pero tu mismo te buscaste esta triste realidad.

Carta de un hij@






















A MI PADRE... A MI MADRE

No me des todo lo que te pida;
a veces yo sólo pido para ver hasta cuánto puedo obtener.
No me des órdenes; si en vez de órdenes,
a veces me pidieras las cosas, yo las haría más rápido
y con más gusto.

Cumple las promesas buenas o malas; 
si me prometes un premio dámelo, 
pero también si es un castigo.

No me compares con nadie, 
especialmente con mi hermano o hermana. 
Si tú me haces lucir peor que los demás, 
entonces seré yo quien sufra.

No corrijas mis faltas delante de nadie; 
enséñame a mejorar cuando estemos solos. No me grites, 
te respeto menos cuando lo haces 
y me enseñas a gritar a mi también y yo no quiero hacerlo.
Déjame valerme por mi mí  mismo; 
si tú haces todo por mí, yo nunca aprenderé.
No digas mentiras delante de mí, 
ni me pidas que las diga por ti, 
aunque sea para sacarte de un apuro, 
me haces sentir mal, y perder la fe en lo que me dices. 

No me digas que haga una cosa y tú no la haces.

Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, 
aunque no lo digas, pero nunca lo que tú digas y no lo hagas.

Enséñame a conocer y amar a Dios, pero de nada sirve, 
si yo veo que ustedes no conocen ni aman a Dios.

Cuando te cuente un problema mío, no me digas;
“no tengo tiempo de boberias” o “eso no tiene importancia” 
trata de comprenderme y ayudarme, y quiéreme y dímelo,
a mí me gusta oírtelo decir, aunque tu no lo creas necesario.